"Le realizaron varios exámenes", dijo Diane, la madre de Trey. "Nos dimos cuenta de que algo estaba mal cuando un neurólogo vino a hablar con nosotros el segundo día".
A Trey le diagnosticaron síndrome de inmunodeficiencia combinada severa. Su cuerpo no podía proporcionarle protección natural contra las bacterias más comunes. La primera vez que el mundo conoció esta afección fue cuando el Texas Children's Hospital creó un hábitat único y sin gérmenes y un traje aeroespacial para David Vetter, conocido en todos lados como "David, el niño burbuja.”
"David y los niños como él nos enseñan sobre el desarrollo del sistema inmunológico humano y su sorprendente potencial para protegernos contra las infecciones y el cáncer", dijo el Dr. William Shearer, jefe del servicio y de la clínica de alergia e inmunología del Texas Children's Hospital y pediatra de David. "Las lecciones que hemos aprendido han tenido una resistencia inmediata y duradera para enfermedades como el VIH, así como también para tratar la desnutrición en los países en vías de desarrollo".
"Yo había escuchado sobre el chico de la burbuja, pero realmente no sabía qué significaba", dijo Armando, el padre de Trey.
Lo que el Texas Children's había aprendido de David antes de que falleciera hace más de 20 años, salvaría la vida de Trey.
"Un diagnóstico temprano nos brinda una mejor oportunidad de reconstituir el sistema inmunológico de los bebés utilizando tratamientos experimentales", indicó el Dr. Shearer.
Trey debía realizarse un trasplante de médula ósea. El primer paso era encontrar un donante dentro de la familia.
"Nos hicieron exámenes a todos y mis dos hijas fueron compatibles perfectamente", dijo Diane.
La médula de Marissa, la hermana mayor de Trey, salvó la vida de su hermano. Ya han pasado cinco años desde su trasplante y Trey ahora está produciendo una gran parte de sus células inmunológicas.
La investigación sobre terapia genética es un proceso continuo en el Texas Children's Hospital. "Estamos aprendiendo cómo perfeccionar el trasplante de médula. También estamos aprendiendo más sobre las diversas enfermedades de inmunodeficiencia congénita que ahora ascienden a más de 100", señaló el Dr. Shearer. No comprendíamos nada de eso durante la vida de David".
"A menudo me preguntaba si Trey hubiera podido sobrevivir si no viviéramos en Houston", comentó Diane. "No hubieran sabido resolverlo en ningún otro lugar".
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