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CENTRO ONCOLÓGICO
A David le diagnosticaron a los 15 años, linfoma T
A Crystal le diagnosticaron a los 7 y 14 años, leucemia linfoblástica aguda
De hecho, David y Crystal recibieron tratamiento en el Centro oncológico de muchos de los mismos médicos y enfermeras que trabajan allí ahora.
"Por un tiempo, llevaba fotos conmigo de cuando no tenía cabello así los niños podían ver que realmente vuelve a crecer", señaló David.
En la actualidad, David y Crystal participan en el programa de supervivientes a largo plazo del centro, y trabajan en turnos superpuestos en el área de infusión del Centro oncológico como PALS o relaciones con el fin de brindar atención al paciente. "Nos autodenominamos el equipo con rótulo", comentó Crystal. "Tomamos los signos vitales, extraemos las vías intravenosas, controlamos a los pacientes, ayudamos mucho a los enfermeros y abastecemos de insumos."
David y Crystal disfrutan de su trabajo, especialmente al trabajar con niños y con el personal que una vez los trató a ellos. Sus historias personales los ayudaron a congeniar con pacientes de todas las edades.
Crystal padeció cáncer de pequeña y luego, otra vez, de adolescente. Primero se le diagnosticó ALL o leucemia linfoblástica aguda, a los 7 años. Respondió bien a su leve tratamiento de quimioterapia y todo parecía marchar bien durante siete años. Luego, a los 14 años de edad, el cáncer volvió a aparecer. El tratamiento esta vez incluyó un trasplante de médula ósea, así como también quimioterapia y radiación.
"Era una estudiante de primer año y muy atlética. De repente, no había más colegio, deportes ni vida social, estaba encerrada en casa y sufría pérdida del cabello. Cuando tenía 7 años sabía que estaba enferma, pero todo estaba bien mientras mis padres estuvieran allí y fuera a McDonald's después de cada cita", comentó Crystal. "A los 14 años, me hizo madurar mucho más rápido que otros adolescentes. Simplemente valoras la vida porque ves muchas personas que la dan por sentado y quieres ayudar a otras vidas.
David tenía 15 años y medio cuando se le diagnosticó linfoma T. Recuerda que la parte más difícil del tratamiento era las inyecciones y las fluctuaciones de su cuerpo durante la quimioterapia. "Perdí un montón de musculatura y luego tuve que recuperarla", dijo David. "Los medicamentos hicieron que mi peso aumentara de 130 a 230 libras y que luego bajara nuevamente a 108 libras".
"Al ser un adolescente, comprendes lo que sucede y eso es bueno y malo. Es una lucha psicológica porque sabes qué tan grave es el cáncer", señaló David. "trabajo aquí ahora porque muchísimas personas en el Texas Children's se brindaron a mí y me ayudaron. Quiero devolverles algo de lo que me dieron porque si no fuera por ellos no estaría vivo".
Una vez que los pacientes y sus familias saben que David y Crystal son sobrevivientes a largo plazo, hacen muchas preguntas acerca de sus experiencias. A ninguno le molesta responder a las preguntas, y los consejos que David y Crystal dan a sus pacientes y a los familiares son más o menos los mismos:
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Sean fuertes
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Confíen en su fe y en su familia
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Nunca se rindan, siempre tengan esperanza
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Crean en los médicos y hagan lo que dicen
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No duden en hacer cualquier pregunta
En la actualidad, David es voluntario en los campamentos para niños con cáncer. Crystal asiste a la escuela de enfermería y lleva una vida llena de muchas actividades familiares y sociales. Ambos nos recuerdan diariamente sobre la esperanza y la vida que nos espera por vivir después de que el cáncer desaparece.
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