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CENTRO ONCOLÓGICO
A los 4 años se le diagnosticó
osteosarcoma
"El médico dijo 'Mira, tiene algo en el hueso'", recuerda Delia, "Y vi una gran masa blanca del tamaño de una pelota de béisbol. Después me dijo 'Ve directamente al Texas Children's Hospital. Ni siquiera vayas antes a casa'".
Delia siguió rápidamente el consejo del médico. Durante las siguientes horas se sucedieron un gran número de exámenes médicos y radiografías en el hospital pediátrico especializado más grande del país.
"Hasta entonces, nunca antes había oído la palabra 'oncología', aunque la vi escrita en las placas de identificación de varios miembros del personal", explica Delia. "Cuando le pregunté al médico qué significaba y me di cuenta de que era posible que Luis tuviese cáncer, casi me desmayo del pánico. Luis fue hospitalizado esa misma noche para hacerle más pruebas".
Una biopsia reveló que la masa se trataba de un osteosarcoma, un cáncer de hueso poco común que casi siempre se da en adolescentes. Los médicos nos explicaron que la radiación no funcionaría con este tipo de tumor y nos recomendaron la quimioterapia. Desgraciadamente, solo cinco semanas después de haber comenzado con el tratamiento, una radiografía reveló que el tumor de Luis había duplicado su tamaño. También el dolor que él sentía había aumentado.
"No tuvimos otra opción que amputarle la pierna al nivel de la rodilla", recuerda Delia. Tener que decirle a un niño de 4-1/2 años que le van a cortar la pierna es realmente difícil, pero sorprendentemente se tomó la noticia mejor que nosotros. "El especialista en vida infantil del Texas Children's Hospital le ayudó a aceptar lo inevitable".
Además de su experiencia médica, el Texas Children's Cancer Center también nos ofreció apoyo moral.
"Es realmente cierto que el personal del Texas Children's es como una segunda familia", apunta Delia. "Al principio, estábamos muy asustados, pero todo el mundo nos hizo sentirnos realmente bien. Todos están muy implicados y saben cómo tratar a los niños. Allí los niños siempre reciben una gran dosis de amor y abrazos. Conocen a todos los niños, no solo a Luis, por su nombre".
Después de ser operado en junio de 1998, Luis continuó con la quimioterapia en el Texas Children's. En agosto, comenzó a asistir al kidergarten en el hospital, gracias a un programa especial. Una vez en casa, un profesor le visitaba para darle clases particulares y, al llegar a primer grado, pudo asistir a clases normales en la escuela primaria. Aun así, Delia y su marido Franco eran conscientes de que las reacciones naturales de los compañeros de clase de Luis podrían terminar con su entusiasmo.
"Le explicamos que era posible que los demás se le quedaran mirando o le dijesen cosas, pero que debía entender que el cáncer formaba ahora parte de nuestras vidas", explica su madre. "Nos ayudó mucho que un especialista en vida infantil del Texas Children's visitase su escuela y hablase acerca de Luis, que les enseñó al resto de los niños su nueva prótesis y cómo podía incluso doblar la pierna hacia atrás".
Uno de los retos más grandes del año ocurrió durante el día de campo de su clase. Ya que deseaba competir desesperadamente, Luis había estado trabajando con un fisioterapeuta en el Texas Children's para prepararse para el evento anual.
"Luis estaba muy ilusionado con las actividades, pero cuando lo vi participar en la carrera de 50 yardas, vi como su rostro cambiaba de feliz a muy triste", explica Delia. "El último evento era la carrera de tres pies, así que le pregunté al entrenador si Luis podía quitarse la prótesis y hacer que sus muletas actuasen como si fueran sus otras dos piernas. Por supuesto, fue el vencedor y ganó la medalla del primer puesto. Hubo muchos aplausos, y él mostró la más grande de las sonrisas cuando el entrenador le dijo "Los dejaste botados, Luis".
Luis es ahora un niño lleno de energía que disfruta jugando al baloncesto, e incluso ha aprendido a andar en bicicleta, algo que no es fácil para él puesto que la fuerza necesaria para pedalear debe provenir de su cadera.
Aunque terminó con la quimioterapia en enero de 1999, Luis visita el Texas Children's cada tanto para someterse a exámenes médicos.
Aunque ahora Luis no debe preocuparse por su salud, Delia es miembro de Candlelighters, una organización que ayuda a los padres de niños con cáncer. Sus conocimientos de español son especialmente apreciados.
"Quiero estar ahí para otros padres si necesitan a alguien con quien hablar", dice ella. "Yo sé lo que es estar asustado y esperar los resultados de un examen médico. "Para poder entender la experiencia, tienes que haber tenido un hijo con cáncer".
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