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Le diagnosticaron al nacer
leucemia mieloide aguda
Cuando Shawn nació, su abuela Shirley recuerda que era difícil prestarle atención cuando iba a verlo en la maternidad. Luego se enteró de que eso sucedía porque los niveles bajos de oxígeno en sangre hacían que su piel luzca muy azul.
Shawn nació con una forma de leucemia que resulta más común en los adultos, y después de nacer fue trasladado de inmediato a la unidad de cuidados intensivos neonatales (NICU, por sus siglas en inglés) del Texas Children's Hospital para recibir tratamiento. Su régimen de quimioterapia comenzó en su segundo día de vida y se extendió durante el próximo año y medio.
"Su recuento de glóbulos blancos era tan alto que fue fácil de diagnosticar", afirmó su médico, la Dra. ZoAnn Dreyer. "Es muy raro nacer con la enfermedad de Shawn, conocida como leucemia mieloide aguda. Sólo una pequeña cantidad de niños nacen con leucemia en el país cada año y la NICU ciertamente no es el lugar donde normalmente administramos la quimioterapia".
A pesar de la gravedad de su enfermedad y los tratamientos agresivos, las fotografías de su infancia muestran a un niño feliz y de sana apariencia, y no a un niño dolorido o afectado por la quimioterapia.
"Nunca pareció enfermo", dijo Brenda, su madre. "Siempre lució como un niño normal. La mayor parte del tiempo, era un bebé muy feliz. Sabía que se iba a poner bien".
Después de la quimioterapia, frecuentes consultas al médico y un régimen integral de medicamentos, Shawn se curó, comenzó la guardería y su madre volvió a trabajar.
Ahora, Shawn es un excelente alumno en la escuela y no habla demasiado a menos que se le pregunte sobre su sucia bicicleta y los paseos con su padre. Además, está muy ocupado con su perro y su Nintendo®. No tiene nada para decir sobre su tratamiento ya que finalizó antes de que cumpla 3 años.
Su madre principalmente recuerda la extraordinaria ayuda que las enfermeras de la NICU le dieron, su fuerte apoyo en la fe, sus familiares y amigos, y su absoluta convicción de que Shawn se repondría y saldría adelante.
Dreyer, ahora directora de la clínica de supervivientes a largo plazo del Texas Children's, ve a Shawn una vez por año para supervisar su salud y detectar cualquier efecto tardío de la quimioterapia. Si bien padece algunos problemas cardíacos como resultado de su temprana enfermedad, su madre y Dreyer coinciden en afirmar que Shawn, el bebé milagro, sorprendentemente se ha convertido en un niño normal.
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