Texas Children's Hospital
 
   

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CLINICA DE NUTRICION Y GASTROENTOROLOGIA
JENNIFER
A los 14 años se le diagnosticó
diabetes tipo 2

Cuatro años atrás, Jennifer estuvo a punto de aceptar que podría tener exceso de peso para siempre.
 
 Luego, la adolescente de Houston, desarrolló un grave problema de salud que resultó ser una bendición encubierta. Le diagnosticaron diabetes tipo 2 y la derivaron al Texas Children's Hospital para recibir tratamiento.
 
 "Sólo pensé que me sentía cansada porque estaba pesada", dijo Jennifer, quien hace poco se graduó de la escuela secundaria y espera con ansiedad un brillante futuro. "Pensé que quizás siempre tendría sobrepeso porque los integrantes de mi familia tienen sobrepeso".
 
 "La primera vez que Jennifer vino a vernos, pesaba aproximadamente 50 libras más que ahora", dijo el Dr. Siripoom McKay, un endocrinólogo del Texas Children's y profesor adjunto de pediatría en el Baylor College of Medicine. "También tenía diabetes. Su glucosa, o azúcar en sangre, estaba muy elevada; tan elevada que le dimos medicamentos para controlarla y bajarla a los parámetros normales".
 
 Hasta hace poco, la diabetes tipo 2 muy rara vez se encontró en niños y por lo general afectaba únicamente a adultos que hayan tenido sobrepeso durante varias décadas. Hoy, cada vez más niños reciben ese diagnóstico y a una edad más temprana. En realidad, tantos niños padecen diabetes tipo 2 que los expertos en medicina y funcionarios del gobierno clasifican a la obesidad como una epidemia.
 
 "La palabra epidemia no es suficiente para describirla", dijo Susan Combs, comisionada de agricultura de Texas, quien está hablando abiertamente a cerca del problema de los niños con sobrepeso. "Dos años atrás, los Centros para el control de enfermedades informaron que, de todos los niños nacidos en los Estados Unidos, un tercio podría adquirir diabetes tipo 2 y una mitad de hispanos también si no revertíamos lo que estábamos realizando. En Houston, tenemos casi 55,000 niños que adquirieron diabetes tipo 2".
 
 El Dr. William Klish, un gastroenterólogo del Texas Children's y profesor de gastroenterología pediátrica en el Baylor College of Medicine, sostiene que la obesidad infantil es el dilema más importante de salud pública que los Estados Unidos enfrenta en la actualidad.
 
 "Los datos muestran que un niño menor de 14 años que desarrolla diabetes tipo 2 pierde hasta 27 años de su esperanza de vida", señaló Klish, quien está ayudando a desarrollar el Center of Excellence for Childhood Obesity (Centro de excelencia para la obesidad infantil).
 
 "La buena noticia es que, el comer de manera saludable y los hábitos de ejercicio físico pueden ayudar a controlar la diabetes tipo 2", indicó el Dr. McKay. "En el caso de Jennifer, el equipo del Texas Children's le dio un plan de dieta saludable y la ayudó a encontrar maneras divertidas para realizar ejercicio físico".
 
 Los cambios de estilo de vida de Jennifer fueron parte de un programa de investigación denominado TODAY study o "Treatment Options for Type 2 Diabetes in Adolescents and Children" (Opciones de tratamientos para diabetes tipo 2 en adolescentes y niños).
 
 "Cuando comencé a perder peso, me sentí mejor y eso hizo que quisiera continuar realizándolo", dijo Jennifer. "Aprendí que no tengo que correr o caminar únicamente. Puedo bailar, nadar o hacer cualquier otro tipo de actividad física, siempre y cuando lo realice por un período suficiente".
 
 "No podemos tratar este problema únicamente con visitas al médico cada tres meses aproximadamente", señaló el Dr. McKay. "El tratamiento es un tratamiento diario y no solo con medicamentos".
 
 Es importante realizar cambios positivos de estilo de vida y esto incluye la ayuda de los familiares así como también la del paciente y el médico.
 
  Los padres deben analizar los cambios que pueden realizar en sus estilos de vida para ayudar a mejorar la salud de sus hijos, tales como comer más frutas y vegetales frescos, reducir el azúcar y las grasas y disfrutar de caminatas diarias u otro tipo de ejercicio. Hacer esto todos juntos en familia puede marcar la diferencia, dijo McKay.

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