Texas Children's Hospital
 
   

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A Caroline le diagnosticaron CMV congénito cuando era bebé, recibió tratamiento en el Texas Children's Hospital y ahora es feliz y saludable.

 

ENFERMEDADES INFECCIOSAS
Caroline
Siendo una recién nacida le diagnosticaron
citomegalovirus congénito (CMV)

Los niños pequeños son todo menos silenciosos, pero son los principales portadores de un "virus silencioso" que sin saberlo infecta a 40,000 recién nacidos cada año.

Caroline, una estudiante de los primeros años de la escuela secundaria, ha pasado un emocionante verano en la ciudad de New York haciendo cursos de preparatoria en Barnard College. Nadie pudo haber predicho un futuro tan prometedor cuando le diagnosticaron, estando aún en el útero, citomegalovirus congénito (CMV) hace 16 años.

El CMV, un virus que infecta silenciosamente a la mayoría de las personas en algún momento, pueden sentirse como una gripe y durar poco tiempo. Se encuentra en fluidos corporales y se propaga mediante el contacto de persona a persona, las transfusiones de sangre y los trasplantes de órganos - o de una mujer embarazada a su hijo nonato.

Aproximadamente el 10 por ciento de los bebés infectados con el CMV tienen síntomas o anomalías al nacer.

El CMV causa sólo enfermedades leves en niños saludables pero pueden producir efectos devastadores a largo plazo en fetos. Los recién nacidos que nacen con síntomas de CMV congénito pueden sufrir sordera, ceguera discapacidades motrices o del desarrollo, y daños graves en el hígado, los riñones, el bazo, los pulmones y la médula ósea.

"Nos dijeron que Caroline probablemente moriría, y si vivía, tendría múltiples discapacidades debilitantes graves", señala la madre de Caroline, Jennifer.

Cuando Caroline nació, mostró varios síntomas atribuidos a la enfermedad, que incluyen lesiones en la piel, un agrandamiento del hígado y del bazo, líquido en el abdomen y sordera nerviosa bilateral. Inmediatamente fue derivada a la Dra. Gail J. Demmler del Servicio de Enfermedades Infecciosas, directora del Laboratorio de Diagnóstico y Virología del Texas Children's y profesora de pediatría en el Baylor College of Medicine.

Después de una minuciosa evaluación, Caroline se convirtió en la primera recién nacida en el Texas Children's que fue tratada por Demmler usando una nueva droga antiviral, ganciclovir. Caroline respondió inmediatamente. Todos sus problemas relacionados con el CMV desaparecieron, excepto la sordera profunda de ambos oídos. Desde entonces, el desarrollo de Caroline fue saludable.

Las vacunas para prevenir la infección con CMV se encuentran en la etapa de investigación y desarrollo. Hasta que esté disponible una vacuna, las mujeres embarazadas pueden tomar medidas para reducir sus posibilidades de contraer el virus y controlar la diseminación de gérmenes por parte de niños pequeños, que son portadores comunes del virus, de las
siguientes maneras:

  • Lávese las manos y lave las manos de su hijo a menudo;
  • Dele a sus hijos un abrazo o un beso en la frente en vez de un beso en la boca o mejilla;
  • Evite compartir alimentos, bebidas, utensilios o cepillos de dientes; y
  • Lave los juguetes con agua y jabón, y luego enjuáguelos.

    "Caroline es el ejemplo perfecto de lo que se puede hacer cuando se sabe qué opciones están disponibles para los bebés que nacen con CMV congénito", dice Demmler. "Hemos luchado mucho por esta joven, que se recuperó asombrosamente".

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