Los alumnos de primero de la escuela primaria donde enseña Dominique nunca podrían imaginar que su brillante y sociable docente una vez fue lo suficientemente pequeña como para caber en la palma de la mano de su papá.
En 1977, Dominique nació con un increíble peso de 1 libra. Inmediatamente se la llevó al Texas Children's Hospital donde básicamente estuvo muerta al llegar. Había dejado de respirar.
"Resucitamos a Dominique y le colocamos un respirador por un período", dijo el Dr. Michael Speer,
neonatólogo y director médico del departamento de administración de resultados y calidad. "Finalmente le quitamos el respirador, sin embargo dejó de respirar otra vez y la tuvimos que ayudar".
El padre de Dominique entraba en pánico cada vez que dejaba de respirar. "Los médicos le dijeron a mi padre que era como llenar la cámara de neumático con aire", dijo Dominique. "Me llenaron con aire y luego mis dos pulmones estuvieron bien".
Los médicos también estaban preocupados de que Dominique tuviera agua en el cerebro. Afortunadamente para Dominique, la TAC, desarrollada a mediados de 1970, había sido instalada hacía muy poco en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Se le realizó una TAC y los resultados dieron negativo. Las cosas estaban mejorando, ahora tenía un obstáculo menos para superar.
"Dominique fue una luchadora, lo superó con estilo", señaló el Dr. Speer.
"A medida que el tiempo pasó, engordé y abrí los ojos un poquito", dijo Dominique. "Finalmente podía irme a casa, pero luego sufrí una recaída de bronconeumonía. Tuve que regresar al Texas Children's por dos meses más antes de poder irme a casa definitivamente".
"Dominique es una de las razones por la que todos los que estamos en neonatología, estamos en neonatología: para ayudar a bebés pequeños como ella a alcanzar su potencial", dijo el Dr. Speer.
Dominique siguió adelante para tener una vida increíble. Se graduó con un título de maestría y es una docente respetada y admirada. Siempre estará agradecida con las personas del Texas Children's Hospital quienes la ayudaron durante todos esos meses difíciles.
"Salvaron mi vida. No estaría aquí si no fuera por ellos", señaló Dominique. "No hay nada que yo no hiciera por ellos; son trabajadores milagrosos".