Texas Children's Hospital
 
   

    Centros de atención

    Información general
    Directorio
    Centro oncológico
    Centro fetal
    Centro cardíaco
    Atención de maternidad
    Neurología
    Centro de neonatología

Agregar a favoritos y compartir

 

 

NEUROLOGIA
Maria
A los 12 años le diagnosticaron
tumor cerebral y epilepsia

Adolecente encuentra un nuevo comienzo después de una cirugía por convulsiones

Cumplir los 18 años fue un acontecimiento importante para Maria, pero por muchas más razones que las obvias. El reciente cumpleaños de Maria marcó su transición hacia la edad adulta y el comienzo de una vida sin convulsiones. 

Cuando Maria entró a la adolescencia, comenzó a sentir una sensación de fatiga con frecuencia. Sus padres, Judy y Carlos, atribuyeron esto a los cambios hormonales normales de los adolescentes. Sin embargo, varios meses después, Maria comenzó a sufrir convulsiones recurrentes. Un neurólogo local la envió al Texas Children’s Hospital, donde le diagnosticaron epilepsia.

Cuando los exámenes revelaron la presencia de un tumor cerebral, Maria fue sometida a radioterapia. Luego, le recetaron medicamentos para controlar las convulsiones, pero estas no se detuvieron. Los siguientes tres años fueron estresantes y agotadores para Maria y para su familia, incluyendo a sus cuatro hermanas menores y un hermano mayor.

"Maria tenía convulsiones a diario", cuenta Judy. "No había una semana en la que no recibiéramos una llamada de la enfermera de la escuela".

Al ser una adolescente, Maria tenía aún mayores frustraciones con las convulsiones. A menudo ocurrían en la escuela en frente de sus compañeros, lo que a ella le daba mucha vergüenza. No podía sacar su licencia de conducir, practicar deportes, mantener un trabajo o tener una vida social normal.

“Tenía dos o tres convulsiones al día en la escuela. Simplemente me desplomaba en el medio de la clase”, recuerda Maria. “Se estaba tornando difícil estar en la escuela, especialmente con todos los medicamentos que tenía que tomar”.

Maria comenzó a sufrir un cansancio abrumador, un efecto secundario común de los medicamentos. Redujo las horas que pasaba en clase a medida que su nivel de energía bajaba y eventualmente tuvo que dejar la escuela secundaria y recibir su certificado de Graduate Education Development (GED)(Desarrollo Educativo General - Equivalencia de secundaria).

Las convulsiones corrientes de Maria fueron disminuyendo de a poco su capacidad para llevar una vida plena. Sin embargo, una evaluación del Texas Children’s Comprehensive Epilepsy Program (CEP) (Programa integral de epilepsia) resultó ser un punto decisivo. El Dr. Angus A. Wilfong, neurólogo y director médico del CEP; el Dr. Merrill S. Wise, director médico de la unidad de control de epilesia del Texas Children’s; el Dr. Daniel Yoshor, neurocirujano; y Rebecca Schultz, RN, PNP y coordinadora del programa CEP, examinaron a Maria y le recomendaron a la familia que considerara una cirugía. 

"La cirugía es una opción viable cuando la fuente de las convulsiones es un área específica del cerebro", explica Wilfong. 

Por temor a tener que someterse a una cirugía de cerebro, en principio Maria se negó. Una conversación honesta con Wilfong eventualmente hizo que cambiara de parecer. 

“Lo que hizo fue crearle a Maria la imagen de lo que sería su vida con las convulsiones”, cuenta Judy. “Nunca podría vivir sola, conducir un auto o tener un trabajo”.

El equipo del CEP delimitó cuidadosamente el punto en el que se originaban las convulsiones, y determinaron que se encontraba al lado del tumor cerebral de Maria. Esta área fue removida con éxito sin dañar ninguna de las funciones cerebrales de Maria. Desde la cirugía, Maria no ha sufrido más convulsiones, con excepción de un par relacionadas con una infección postoperatoria.

Maria recientemente comenzó a tomar clases de arte para retomar un antiguo pasatiempo, tiene un trabajo de media jornada, y en el otoño comenzará a estudiar arte y diseño de moda en el Houston college.

Agradecida por los meses que lleva sin sufrir convulsiones, Maria cuenta que todavía no puede creer el tremendo cambio en su vida.

“No podía verme a mí misma sin convulsiones; parecía que era era parte de mí”, recuerda Maria. “Ahora que ya no las sufro, sigue siendo difícil de creer que esta es mi vida”.

Página de inicio de Niños valientes | Centro de epilepsia | Donaciones