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CENTRO DE NEONATOLOGÍA
nació a las 27 semanas
A finales de 2000, Angela y Alan compartieron noticias especiales con la familia y los amigos: La pareja estaba esperando su primer hijo.
"Mi embarazo tomó un sentido de realidad cuando a las 19 ½ semanas un ultrasonido reveló que era varón", recuerda Angela. "Mi esposo y yo inmediatamente le pusimos el nombre de Clark. Y durante las próximas dos semanas, me sentí profunda y mágicamente enamorada".
La preocupación y el miedo interrumpieron esa alegría cuando Angela ingresó al St. Luke's Episcopal Hospital con trabajo de parto prematuro. En su 22° semana de embarazo, el obstetra de Angela le realizó una cirugía de emergencia para cerrarle el cuello del útero, lo cual le daba a Clark un 50 por ciento de posibilidad de supervivencia. El procedimiento funcionó, y durante las siguientes seis semanas Angela permaneció hospitalizada.
Un neonatólogo del Texas Children's visitaba a Angela y a Alan semanalmente para explicarles las estadísticas de supervivencia y las complicaciones si Clark nacía esa semana. A las 22 semanas, probablemente moriría. A las 23 semanas, puede sobrevivir aunque con graves problemas de salud. A las 24 semanas, tenía hasta un 70 por ciento de posibilidad de supervivencia pero aún tendría importantes problemas de salud. Como Angela llegó hasta las 26 semanas, los especialistas del Texas Children's estuvieron más optimistas.
Clark nació a las 27 semanas y 5 días, y pesó 2 libras y 4 onzas. Después del parto, los médicos lo llevaron rápidamente a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Texas Children's (NICU). Una hora después, Clark estaba de vuelta con Angela y Alan, encerrado en una incubadora con sondas que le serpenteaban por todo el cuerpo.
Clark enfrentó muchos problemas médicos durante su hospitalización de seis semanas en el Nivel III de la NICU del Texas Children's. Estuvo con respirador artificial durante cinco días y con ventilación con presión positiva continua durante cuatro semanas. Recibió dos transfusiones de sangre y tratamiento para ictericia neonatal, hemorragia cerebral menor, retinopatía de prematuridad y una forma de raquitismo. Sobrevivió a incontables episodios de falta de respiración.
Clark pasó a la sala de maternidad del Nivel II a las siete semanas y mejoró. A las ocho semanas, Clark fue a casa. Hoy, es un niño feliz y saludable en edad preescolar que está aprendiendo a leer, le encantan los autos y finge ser un superhéroe.
"Estamos agradecidos por la atención que nuestro hijo recibió en el Texas Children's durante sus primeras semanas de vida", dice Angela. "Realmente le permitió sobrevivir y estar mejor".
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