Cuando los niños salen al aire libre para practicar deportes o para divertirse al sol, es importante mantenerlos hidratados y frescos para evitar la deshidratación y otras lesiones graves relacionadas con el calor.
"Como la superficie corporal de los niños constituye una proporción mayor del peso total que la de los adultos, corren mayores riesgos de deshidratación y de padecer enfermedades relacionadas con el calor", afirma el Dr. Albert C. Hergenroeder, jefe de la Clínica de medicina deportiva de Texas Children´s y profesor de pediatría en el Baylor College of Medicine.
Los niños que compiten en deportes o los que pasan mucho tiempo al aire libre en el calor sin un descanso adecuado y sin ingerir líquidos son más vulnerables a la deshidratación.
"Cuando los niños se deshidratan, la temperatura corporal se eleva rápidamente, en especial cuando están expuestos a altas temperaturas y a la humedad", explica Hergenroeder. "La deshidratación puede producir afecciones graves como agotamiento por calor y golpe de calor que pueden llevar a la muerte".
Aunque la sed es un síntoma de deshidratación, no es un indicador confiable de la necesidad de beber más líquidos, especialmente para los niños pequeños que juegan y para aquellos con necesidades de atención especial.
Otros síntomas de deshidratación incluyen (desde bebés hasta adolescentes, de modo que no todos corresponden a cada grupo de edad):
- Llanto con pocas lágrimas o sin lágrimas
- Ojos hundidos
- Sitio blando (fontanela) en la parte superior de la cabeza del bebé que aparece hundido
- Ausencia de orina en los pañales durante seis a ocho horas en un bebé (o sólo una pequeña cantidad de orina de color amarillo oscuro)
- Ausencia de orina durante 12 horas en un niño más grande (o sólo una pequeña cantidad de orina de color amarillo oscuro)
- Piel seca y fría con "carne de gallina" en el pecho y la parte superior de los brazos
- Irritabilidad
- Estado mental alterado
- Dolor de cabeza
- Fatiga o mareos en un niño más grande
Para proteger a los niños de la deshidratación, Hergenroeder dice que los padres deben alentar a los niños a beber agua antes, durante y después de realizar actividades al aire libre. Mientras más fría esté el agua, se absorberá más rápido. Por ejemplo un adolescente debe beber uno o dos vasos de agua dos o tres horas antes de salir, luego uno o dos vasos de agua cada 20 ó 30 minutos mientras hace ejercicios en el calor.
"Los padres deben evitar dar a los niños jugos de frutas, gaseosas y otras bebidas con cafeína o carbonatadas", afirma Hergenroeder. "Estos tipos de bebidas en realidad pueden acelerar la deshidratación".
Además aconseja a los padres mantener a los niños en la sombra el mayor tiempo posible y a vestirlos con prendas de colores claros, sueltas y de algodón.
Para los niños que juegan o practican deportes de verano al aire libre, Hergenroeder sugiere que comiencen a permanecer al aire libre antes de empezar con las prácticas o actividades para aclimatarse al calor - un proceso que puede llevar de 10 a 14 días.
"Si los padres sospechan que su hijo se está deshidratando, deben llevarlo a una zona fresca, con sombra y darle de beber agua fría", afirma. "Si el niño pierde el conocimiento o entra en un estado de confusión o agotamiento, llame al 911 o llévelo a la sala de emergencias más cercana para un tratamiento inmediato".