A pesar de que la vacuna es la forma más efectiva de protegerse contra la gripe, existen otras prácticas diarias de sentido común que pueden reducir la diseminación del virus. Ponga en práctica estos hábitos saludables todo el año y, especialmente, durante la temporada de gripe para añadir otra capa de protección contra la enfermedad.
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Cúbrase la boca y la nariz al toser o estornudar a fin de ayudar a prevenir el contagio.
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Arroje a la basura los pañuelos desechables usados para que otra persona no los toque por accidente.
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Lávese las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente después de toser o estornudar. Limpiarse las manos con limpiadores para manos a base de alcohol también es efectivo.
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Evite tocarse los ojos, la nariz o la boca para no contagiarse los gérmenes que pueda haber tocado.
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Evite el contacto directo con personas enfermas y, si usted está enfermo, mantenga distancia de los demás para no contagiar a otros.
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Permanezca en el hogar si está enfermo a fin de prevenir el contagio de la enfermedad a otros. Si padece una enfermedad similar a la gripe, los CDC recomiendan permanecer en el hogar por al menos 24 horas después de que haya desaparecido la fiebre (sin utilizar medicamentos antifebriles).
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Siga los consejos de salud pública con respecto al cierre de escuelas, evite las multitudes y utilice otras medidas de distanciamiento social.
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Visite los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades
en línea para obtener más información sobre los hábitos que ayudan a prevenir el contagio de la gripe.