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cirugía/ortopedia
Se lesionó a los 12 años en un accidente de auto
Emma y la enfermera Kristine Ramirez encontraron la bendición de la amistad en lo que podría parecer una de las situaciones más improbables.
En el verano de 2002, Emma, de 12 años de edad, y su padre, Luc, estaban volviendo a casa en Houston luego de visitar a sus abuelos en Ohio. En una autopista en Arkansas, sufrieron un accidente y Emma fue expulsada del auto, lo que le ocasión lesiones múltiples. Luego de pasar dos semanas en un hospital en Memphis, Emma fue llevada al Texas Children’s en una ambulancia aérea. Ella y la enfermera Ramirez, quien la recibió en el 11° piso de West Tower, y uno de los primeros rostros que la niña vio en el Texas Children’s, se conectaron inmediatamente.
“Emma estaba en un estado bastante complicado cuando llegó aquí”, recuerda Ramirez. “Su brazo derecho y pierna derecha tenían fracturas múltiples, su pelvis estaba destrozada y una de sus piernas estaba casi cortada”.
Durante los meses que pasó en el Texas Children’s, Ramirez y Emma cultivaron una relación construida sobre la confianza, la admiración y el respeto.
“Todos en el Texas Children’s fueron maravillosos y afectuosos”, comenta la mamá de Emma, Marilyn. “Pero Emma realmente confiaba en Kristi. Logró muchísimos avances con Kristi y sólo permitía que ella realizara ciertos procedimientos”.
Emma recuerda la experiencia y maestría profesional de Ramirez, además de su sentido del humor y compasión.
“Kristi era la que mejor colocaba las inyecciones y la que mejor cambiaba los vendajes”, cuenta Emma. “Además, realmente me hablaba; no se limitaba a responder a mis preguntas. Le hice un montón de preguntas pero nunca se molestó”.
Además, la valentía y fortaleza de carácter de Emma marcó su huella en Ramirez. “Es una damita muy especial”, señala Ramirez. “Al principio fue muy duro para ella pero siguió adelante. Es verdaderamente brillante y tienen una excelente familia”.
Tanto la familia de Emma como la enfermera Ramirez concuerdan en que los turnos de 12 horas y el sistema de enfermeros principales del Texas Children’s ayudan a los pacientes y a los enfermeros a formar vínculos cercanos.
“Yo fui la enfermera principal de Emma, así que cada vez que estaba trabajando ella era mi paciente”, explica Ramirez. “Esto realmente ayuda a formar una relación porque uno no está atendiendo a pacientes nuevos todo el tiempo”. Ramirez obtuvo su diploma de enfermería de la University of Texas-Pan American y trabajó en McAllen antes de tomarse un tiempo para tener dos hijos, que ahora tienen 1 y 2 años. Su familia se mudó a Houston por el nuevo trabajo de su esposo.
“Nunca estuvo en mis planes ser una enfermera pediátrica, pero me encanta”, comenta. “Realmente disfruto trabajar con niños, especialmente los que se están recuperando de una cirugía”.
Marilyn cuenta que nunca olvidará el día en que Emma dejó el Texas Children’s.
“Todos hacían cola para despedirse, y luego se quedaron despidiendo a la ambulancia con sus brazos mientras nos íbamos”, recuerda.
La familia, que es dueña de un café y pastelería francés, son fanáticos del Texas Children’s desde entonces. Ellos harán una torta para la celebración del aniversario número 50 del Texas Children’s el próximo año.
Emma, ahora está en su sexto año en la Duchesne Academy, le gusta el teatro y las matemáticas, y está ansiosa porque llegue el verano cuando espera poder dejar sus muletas y volver a jugar softball. Su familia y la enfermera Ramirez prometieron seguir en contacto.
Cuando tenga la edad suficiente, Emma tiene pensado ser voluntaria en el Texas Children’s. Será el perfecto inicio para cualquiera de sus dos posibles carreras: cirujana plástica o enfermera
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